Conectando a las personas con cáncer con programas de actividad física y ejercicio

Conectando a las personas con cáncer con programas de actividad física y ejercicio

La importancia que tiene el entrenameinto en los sobrevivientes de cáncer tiene una base de evidencia sólida que sugiere que la actividad física y el ejercicio tiene beneficios significativos en la mejora de la calidad de vida y  en la supervivencia. Los nuevos avances y diferentes estudios han revelado propiedades antineoplásicas del ejercicio, reforzando la recomendación de incorporarlo en la rutina de los pacientes con cáncer. La pregunta es ¿cómo lo hacemos?

Las directrices del Colegio Americano de Medicina Deportiva y la Organización Mundial de la Salud para personas con cáncer sugieren una dosis semanal de 150 minutos de ejercicio moderado a vigoroso, enfatizando la necesidad de personalizar las prescripciones de ejercicio basadas en la condición física y la capacidad del individuo.

Por otro lado, las estrategias para integrar eficazmente el ejercicio en el cuidado de los pacientes con cáncer enfrentan grandes desafíos, incluida la variabilidad en la disposición de los profesionales de la salud para crear y llevar a cabo estos programas de actividad física, ejercicio y las barreras para la implementación de recomendaciones.

La evidencia sugiere que las recomendaciones por sí solas tienen un impacto modesto en la adhesión al ejercicio, lo que indica la necesidad de enfoques más dirigidos y recursos para fomentar la participación activa. Las directrices de organizaciones como Cancer Care y el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención Médica del Reino Unido abogan por programas de ejercicio individualizados y contextualizados que incluyen principios de cambio de comportamiento, lo que sugiere un camino hacia la integración más efectiva del ejercicio como componente adyuvante en el tratamiento y la recuperación del cáncer.

Directrices de práctica clínica:

  • Los beneficios de tipos específicos de ejercicio.
  • Recomendaciones para la evaluación previa al ejercicio
  • Seguridad de los participantes
  • Asesoramiento sobre modelos de ejecución de programas de ejercicio para pacientes durante todo el proceso de atención del cáncer.

Por lo tanto, una vía para hacer ejercicio como terapia adyuvante contra el cáncer requiere considerar los facilitadores y barreras ya descritos, y específicamente

  • Incorporación de un enfoque de equipo para enviar mensajes y derivaciones que reduzca la carga de los profesionales sanitarios primarios en la atención del cáncer (es decir, oncólogos y enfermeras de oncología);
  • Acceso local a programación dirigida para el ejercicio y la rehabilitación del cáncer; y
  • Desarrollo de habilidades de autocuidado y cambio de comportamiento o recursos para ejercicio a largo plazo o participación

Los servicios y apoyos para el ejercicio son diversos y responden a las necesidades y recursos locales. Sin embargo, la mayoría de los sobrevivientes de cáncer no conocen los recursos disponibles o no pueden acceder a ellos. 

Las directrices sobre ejercicios han arrojado luz sobre la cuestión de “qué hacer”, pero se sabe poco sobre cuál es la mejor manera de hacerlo (es decir, su implementación).  

Nosotros lo tenemos claro, por ese motivo si estás interesado en entrenar con nosotros, solo tienes que ponerte en contacto

Referencias:

Mina, D. S., Sabiston, C. M., Au, D., Fong, A. J., Capozzi, L. C., Langelier, D., … & Culos-Reed, S. N. (2018). Connecting people with cancer to physical activity and exercise programs: a pathway to create accessibility and engagement. Current Oncology25(2), 149-162.

 

Las características del cáncer. Parte 2

Las características del cáncer. Parte 2

En este segundo capítulo de las características del cáncer, vamos a hablar del artículo Douglas Hanahan 2020 y que fue sigue la estela de la anterior entrada al blog.

Las características distintivas de la conceptualización del cáncer son una herramienta heurística para sintetizar la vasta complejidad de los fenotipos y genotipos del cáncer en un conjunto provisional de principios subyacentes. A medida que avanza el conocimiento de los mecanismos del cáncer, han surgido otras facetas de la enfermedad como posibles mejoras. En este trabajo, se plantea la posibilidad de que la plasticidad fenotípica y la diferenciación alterada sean una capacidad distintiva discreta, y que la reprogramación epigenética no mutacional y los microbiomas polimórficos constituyen características habilitadoras distintivas que facilitan la adquisición de capacidades distintivas.

Las marcas del cáncer, actualmente reconocidas, abarcan ocho capacidades distintivas y dos características habilitadoras. Este marco conceptual se ha expandido desde su propuesta inicial en el año 2000, donde se describieron seis capacidades adquiridas –las Características del Cáncer. Posteriormente, en 2011, se introdujeron dos «características emergentes» provisionales: la reprogramación del metabolismo celular (anteriormente descrita como energética celular) y la evasión de la destrucción inmunitaria. Estas últimas han sido validadas de manera suficiente para ser consideradas parte del conjunto esencial de características.

Una comprensión más profunda ha revelado que los tumores pueden asegurar su crecimiento al inducir la formación de nuevos vasos sanguíneos mediante la angiogénesis o cooptando vasos existentes de tejido normal. Esta capacidad de manipular la vasculatura subyace en su potencial para invadir y formar metástasis, ampliando así la definición de esta característica.

La revisión de 2011 también identificó la «inflamación promotora de tumores» como una segunda característica habilitadora, que complementa la «inestabilidad y mutación genómica». Estas dos características habilitadoras juegan un papel crucial en la activación de las ocho capacidades funcionales que son esenciales para el crecimiento y la progresión tumoral.

Además, esta revisión introduce propuestas de nuevas características emergentes y habilitadoras que incluyen «desbloquear la plasticidad fenotípica», «reprogramación epigenética no mutacional», «microbiomas polimórficos» y «células senescentes». Estas adiciones reflejan la evolución continua de nuestro entendimiento sobre la complejidad del cáncer. El esquema de las características distintivas del cáncer se ha adaptado de los trabajos de Hanahan y Weinberg.

Esta actualización amplía significativamente nuestra comprensión de las dinámicas del cáncer, subrayando la importancia de un enfoque multifacético para el estudio y tratamiento de esta enfermedad. Al contemplar estas características, no solo avanzamos en la investigación básica, sino que también abrimos nuevas vías para el desarrollo de terapias más efectivas y personalizadas contra el cáncer.

Desbloqueando la plasticidad fenotípica

Durante la organogénesis, el proceso por el cual las células se desarrollan, determinan y organizan en tejidos para asumir funciones vitales, se acompaña de una diferenciación terminal. Esta diferenciación implica que las células progenitoras dejan de proliferar de manera, a menudo, irreversible, al finalizar estos procesos. El resultado de esta diferenciación celular es mayormente antiproliferativo, actuando como una barrera efectiva contra la proliferación incesante necesaria para la formación de neoplasias. Existe un creciente cuerpo de evidencia que sugiere que eludir la capacidad normalmente restringida de plasticidad fenotípica, para evadir o escapar del estado de diferenciación terminal, juega un papel crítico en la patogénesis del cáncer.

Esta plasticidad puede manifestarse de diversas maneras. Por ejemplo, las células cancerígenas emergentes, originadas de una célula normal que había avanzado hacia un estado de diferenciación completo, pueden revertir su proceso de diferenciación, regresando a estados celulares parecidos a los progenitores. Por otro lado, las células neoplásicas que provienen de una célula progenitora destinada a diferenciarse completamente pueden interrumpir este proceso, manteniéndose en un estado similar al progenitor y parcialmente diferenciado. Adicionalmente, puede ocurrir la transdiferenciación, donde las células comprometidas inicialmente con un camino de diferenciación adoptan un programa de desarrollo completamente distinto, adquiriendo así características específicas de tejidos que no estaban predeterminadas en sus células de origen.

Estos ejemplos ilustran cómo las distintas formas de plasticidad celular, consideradas en conjunto, constituyen una capacidad distintiva y funcionalmente única. Esta capacidad de las células de alterar su destino y comportamiento es fundamental para entender la complejidad y la evasividad del cáncer, subrayando la importancia de investigar más a fondo estos procesos para desarrollar terapias más efectivas.

Reprogramación epigenética no mutacional

La característica habilitante de inestabilidad y mutación del genoma es un pilar esencial en la formación y desarrollo del cáncer. Actualmente, gracias a la labor de consorcios internacionales que están catalogando las mutaciones a lo largo de todo el genoma de células cancerígenas humanas, se ha logrado un avance significativo en nuestra comprensión de esta enfermedad. Estos esfuerzos abarcan una amplia gama de tipos de cáncer, diferentes etapas de su progresión maligna, incluyendo las lesiones metastásicas, así como durante el desarrollo de resistencia adaptativa frente a los tratamientos.

Uno de los resultados más importantes de estas investigaciones es el reconocimiento creciente de que las mutaciones en genes responsables de organizar, modular y mantener la arquitectura de la cromatina, y por ende, de regular de manera global la expresión genética, se detectan con mayor frecuencia y están funcionalmente vinculadas con las características distintivas del cáncer.

Además, existe una línea de investigación que sugiere un mecanismo alternativo y aparentemente independiente de reprogramación genómica. Este mecanismo implica cambios en la expresión génica regulados de manera puramente epigenética, sin mutaciones en el ADN, lo que podría denominarse «reprogramación epigenética no mutacional». La idea de que la evolución del cáncer puede ocurrir sin mutaciones, mediante una reprogramación epigenética de los fenotipos característicos de la enfermedad, fue propuesta hace casi una década y ha ganado atención creciente en la comunidad científica. Este enfoque destaca la importancia de los mecanismos epigenéticos en el cáncer, abriendo nuevas vías para la comprensión y tratamiento de esta compleja enfermedad.

 Al igual que durante la embriogénesis, la diferenciación de tejidos y la homeostasis, cada vez hay más evidencia que sostiene que los circuitos y redes instrumentales de regulación genética en los tumores pueden estar gobernados por una plétora de mecanismos corruptos y cooptados que son independientes de la inestabilidad del genoma y la mutación genética. El gráfico de las características distintivas del cáncer ha sido adaptado de Hanahan y Weinberg

Microbiomas polimórficos

La biomedicina está explorando una nueva frontera expansiva al arrojar luz sobre la diversidad y variabilidad de una amplia gama de microorganismos, colectivamente conocidos como microbiota, que viven en simbiosis con los tejidos de barrera del cuerpo expuestos al ambiente externo, incluyendo la epidermis, la mucosa interna, especialmente el tracto gastrointestinal, así como los pulmones, la mama y el sistema urogenital. Se está reconociendo cada vez más que los ecosistemas formados por bacterias y hongos residentes, o microbiomas, ejercen un profundo impacto en nuestra salud y en el desarrollo de enfermedades. Esta comprensión se ha visto impulsada por la capacidad de identificar y catalogar las poblaciones de especies microbianas mediante técnicas avanzadas de secuenciación de próxima generación y bioinformática.

En el ámbito del cáncer, la evidencia sugiere de manera creciente que la variabilidad polimórfica en los microbiomas entre individuos puede influir significativamente en los fenotipos del cáncer. Los estudios de asociación, tanto en humanos como en modelos experimentales de cáncer en ratones, están descubriendo microorganismos específicos, principalmente bacterias, que pueden tener efectos protectores o perjudiciales sobre el desarrollo y la progresión del cáncer, así como sobre la respuesta a la terapia. La composición y la complejidad global de un microbioma tisular también pueden ser factores determinantes.

Aunque el microbioma intestinal ha sido el más estudiado en este nuevo campo, se ha encontrado que múltiples tejidos y órganos albergan microbiomas con características distintivas en términos de dinámicas poblacionales y diversidad de especies y subespecies microbianas. Esta creciente conciencia sobre la importancia de los microbiomas variables en la salud y la enfermedad nos lleva a preguntarnos: ¿podría el microbioma constituir una característica habilitadora discreta que influye, tanto positiva como negativamente, en la adquisición de capacidades distintivas del cáncer?

Considerando esta posibilidad, se presenta evidencia de algunos de los microbiomas tisulares más prominentes implicados en las características del cáncer, empezando por el microbioma intestinal, el más destacado y con un impacto evidente. Esta exploración del papel de los microbiomas en el cáncer abre nuevas vías para la investigación y el desarrollo de terapias, enfatizando la importancia de entender cómo estos ecosistemas microbianos interactúan con nuestro cuerpo y cómo pueden influir en la patogénesis del cáncer.

A la izquierda, si bien se cruzan con las características habilitantes de la inflamación que promueve tumores y la inestabilidad y mutación genómica, hay cada vez más razones para concluir que los microbiomas polimórficos en un individuo frente a otro, ya sea que residen en el colon, otras mucosas y órganos conectados, o en los propios tumores , pueden influir de diversas formas (ya sea induciendo o inhibiendo) muchas de las capacidades distintivas y, por lo tanto, son potencialmente una variable instrumental y casi independiente en el rompecabezas de cómo se desarrollan, progresan y responden a la terapia los cánceres. Derecha, múltiples microbiomas tisulares están implicados en la modulación de los fenotipos tumorales. Además del microbioma intestinal ampliamente estudiado, otros microbiomas tisulares distintivos, así como el microbioma tumoral, están implicados en la modulación de la adquisición, tanto positiva como negativa, de las capacidades distintivas ilustradas en ciertos tipos de tumores. El gráfico de las características distintivas del cáncer ha sido adaptado de Hanahan y Weinberg

Referencias:

Hanahan, D. (2022). Hallmarks of cancer: new dimensions. Cancer discovery12(1), 31-46.

Las características del cáncer

Las características del cáncer

En este primer capítulo de las características del cáncer, vamos a hablar del artículo Douglas Hanahan y Rebert A Weingberg que salió publicado en el año 2000 y que fue el comienzo de una serie de artículos que iremos comentando en el blog.

Los autores hablaban que después de veinticinco años de avances rápidos, la investigación del cáncer había  revelado que es una enfermedad que implica cambios dinámicos en el genoma, descubriendo mutaciones que generan oncogenes y genes supresores de tumores, ambos identificados a través de alteraciones en células cancerígenas humanas y animales, y por su capacidad de provocar fenotipos de cáncer en modelos experimentales. Esto será clave 24 años después con el artículo «heterogenidad metabólica del cáncer» . En el artículo se anticipa un cambio en la investigación del cáncer hacia una ciencia más lógica, basada en un pequeño número de principios subyacentes que explican la transformación de células humanas normales en cánceres malignos, reflejando un proceso multietapa influenciado por alteraciones genéticas. Estas observaciones, junto con modelos de tumorigénesis transgénicos y el análisis de cánceres humanos, sugieren que el desarrollo tumoral es análogo a la evolución darwiniana, donde cambios genéticos sucesivos confieren ventajas de crecimiento, llevando a la conversión progresiva de células normales en células cancerosas.

Los autores describen seis alteraciones fisiológicas esenciales que las células adquieren durante el desarrollo del tumor, representando la ruptura de mecanismos de defensa anticancerígenos y siendo compartidas por la mayoría, si no todos, los tipos de tumores humanos. Estas capacidades incluyen:

  1. Autosuficiencia en las señales de crecimiento: Las células cancerosas tienen la capacidad de promover su propio crecimiento sin depender de señales externas.
  2. Insensibilidad a las señales inhibidoras del crecimiento: Ignoran las señales que normalmente detendrían su crecimiento.
  3. Evasión de la muerte celular programada (apoptosis): Evitan ser eliminadas por el proceso natural de muerte celular, permitiendo su supervivencia y proliferación.
  4. Potencial replicativo ilimitado: Pueden dividirse indefinidamente, superando el límite normal de divisiones celulares.
  5. Angiogénesis sostenida: Son capaces de inducir la formación de nuevos vasos sanguíneos para suministrar nutrientes y oxígeno, facilitando su crecimiento.
  6. Invasión y metástasis tisular: Tienen la habilidad de invadir tejidos adyacentes y formar nuevos tumores en lugares distantes del cuerpo.

Estas capacidades reflejan cómo el cáncer manipula la fisiología celular normal para su beneficio, subrayando la complejidad de esta enfermedad y la dificultad de su tratamiento.

A partir de este trabajo, iremos viendo las ideas y avances de los siguientes años y cómo el ejercicio podría ayudar en alguna situación junto con otras terapias. Por ese motivo me escucharás decir muchas veces, «Esto no es A ó B, es A+B*C». Para tratarlo, tenemos que intentar hacer todo lo posible por disminuir o detener en la medida de lo posible esos cambis de la fisiología celular y por ese motivo, la prevención es clave.

Referencias:

Hanahan, D., & Weinberg, R. A. (2000). The hallmarks of cancer. cell100(1), 57-70.

Ejercicio físico en cáncer: las recomendaciones generales pueden no ser suficientes

Ejercicio físico en cáncer: las recomendaciones generales pueden no ser suficientes

En 2020 escribí esto y en 2024 sigo pensando lo mismo.

Las pautas de ejercicio para adultos sobrevivientes de cáncer están inspiradas en las pautas internacionales para la prescripción de ejercicio en la población general, es decir, todos los adultos deben acumular ≥ 150 min/semana de actividad física aeróbica de intensidad moderada, como caminar a paso ligero o ≥ 75 min/semana de actividad física de intensidad vigorosa (p. ej., caminar muy a paso ligero, trotar) o una combinación equivalente de las mismas, más 2 a 3 días de ejercicio de fuerza (p. ej., levantamiento de pesas) que involucra a los principales grupos musculares. Sin embargo, el cáncer no es una enfermedad uniforme y difiere considerablemente de un paciente a otro, como hemos podido ver en recientes entradas al blog (Heterogeneidad metabólica en el cáncer) . 

Los supervivientes de cáncer también muestran heterogeneidad con diversas consecuencias físicas y psicológicas que influyen en su disposición para entrenar. Por lo tanto, es importante adaptar los programas de ejercicio, teniendo en cuenta los diferentes efectos secundarios, tratamientos y necesidades de los pacientes y supervivientes, ya que es posible que algunos no alcancen fácilmente una dosis óptima o «ideal» de ejercicio debido a su estado individual. 

El uso de pautas genéricas de ejercicio para pacientes y sobrevivientes de cáncer puede limitar todo el potencial terapéutico de los programas de entrenamiento físico personalizados.

No todos los pacientes se comprometen con el programa de entrenamiento que se les propone. Las bajas tasas de cumplimiento que se pueden observar entre los pacientes con cáncer indican que establecer programas de ejercicio para estos individuos es un gran desafío. En este sentido, las intervenciones de ejercicio para pacientes y sobrevivientes de cáncer deben ser supervisadas porque, en comparación con el ejercicio no supervisado, inducen mayores beneficios y la adherencia de los participantes suele ser mayor. 

Por otro lado, se debe alentar a los médicos en general y a los oncólogos en particular a que asesoren a sus pacientes sobre los beneficios del ejercicio físico. Algunos médicos aún desconocen (o al menos subestiman) los beneficios del ejercicio regular para sus pacientes. Sin embargo, son los médicos los profesionales que deben promover en primer lugar conductas de vida saludables en sus pacientes, que sin duda incluyen la práctica regular de ejercicio físico.

En este sentido, aún no existe una definición clara del perfil profesional específico y la formación educativa que se requieren para esta tarea, pero sería poco realista pensar que sean los clínicos los encargados de diseñar o supervisar las intervenciones de ejercicio. Por el contrario, los entrenadores de ejercicio deben formarse en este ámbito. Todo profesional de la salud involucrado en la atención del cáncer debe conocer y ser capaz de transmitir a los pacientes los beneficios sustanciales que un programa de ejercicio puede inducir en términos de calidad de vida y tolerancia a la terapia anticancerígena, ya que sólo a través de una comunicación efectiva médico-paciente se logrará realizar ejercicio y que finalmente se le dé la prioridad que merece.

Referencias:

Redondo, M., Morales, J. S., Lucia, A., & Prieto, I. (2020). Physical exercise in cancer: general recommendations might not be enough. Cancer Causes & Control31, 83-84.

Fatiga relacionada con el cáncer

Fatiga relacionada con el cáncer

La fatiga es uno de los efectos secundarios que más merman la calidad de vida de los pacientes con cáncer. Se presenta en casi el 70% de los casos tras haber acabado los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. En este artículo no nos centraremos en explicar las causas de esta fatiga ya que es algo complejo. Influyen factores hormonales, bioquímicos, moleculares, etc. Es importante destacar que la fatiga presente en el cáncer recibe su propio nombre y se denomina fatiga relacionada con el cáncer. Esto se debe a que no hay relación directa entre el esfuerzo que se realiza y la fatiga que se percibe, siendo inversamente proporcional. Poco esfuerzo induce muchísima fatiga. En gran medida debido a una desregulación metabolica del organismo producida por los tratamientos, sobre todo por la quimioterapia.  

Por ello nos centraremos en hablar de su tratamiento o pautas de actuación. Hace muy poco, en Marzo de este mismo año, se publicó un estudio muy interesante en la revista JAMA Oncology sobre fatiga y ejercicio físico.

En éste se llega a la conclusión de que el ejercicio físico es la herramienta más potente para disminuir la fatiga. Más que cualquier fármaco o terapia alternativa. La fatiga es uno de los efectos secundarios que más daña la calidad de vida de las personas con cáncer. Como se puede observar en éste artículo, y en muchos otros, mejora en gran medida con el ejercicio físico, en concreto aquel que se denomina concurrente que es el que mezcla ejercicio aeróbico con ejercicio de fuerza o neuromuscular. También queremos destacar que se han llevado a cabo estudios que correlacionan el ejercicio de fuerza con aquellos que se denominan de relajación, yoga o similares. En estos estudios se observa como todas las variables de la fatiga mejoran en los grupos de fuerza de manera significativa en relación a los de relajación, yoga o similares. Esto se debe a que el entrenamiento de fuerza es capaz de actuar sobre aquellos factores que están desregulados en esta fatiga relacionada con el cáncer.

Por otra parte, debemos destacar que en la NCCN (National Cancer Comprehensive Network), que es una guía de práctica clínica para todo profesional sanitario sobre como intervenir con estos pacientes, se habla del ejercicio físico como la primera estrategia no farmacológica para hacer frente a éste efecto secundario. Como comenté en un principio la padece alrededor del 70% de los pacientes y gobierna sus vidas impidiendo realizar sus actividades de la vida diaria y trabajar, empeorando su calidad de vida. A su vez esta fatiga les lleva a un círculo vicioso que generá una pérdida de la condición física y también empeoramiento de la composición corporal, aumenta la grasa corporal y disminuye la masa muscular, niveles de fuerza, fitness cardiorespiratorio, etc. Esto es muy grave ya que condiciona mucho el pronóstico y calidad de vida de estas personas. Este desajuste en la composición corporal puede generar grandes problemas e incluso una recidiva, ya que como comento en el artículo de composición corporal la grasa es un potente órgano endocrino que está directamente relacionado con el cáncer. Atribuyéndole gran culpa de los cánceres a día de hoy.

Una vez entendido esto me pregunto: ¿Por qué no se pauta si se sabe de su relevancia?. En gran medida porque quizás otros profesionales sanitarios no conocen estos beneficios o simplemente no cuentan con profesionales del ejercicio que puedan asesorar y ayudar a sus paciente con ejercicio físico para mejorar la fatiga y otros efectos secundarios.

REFERENCIAS

  • https://www.nccn.org/professionals/physician_gls/pdf/fatigue.pdf
  • Karen M. Mustian, PhD, MPH1; Catherine M. Alfano, PhD2; Charles Heckler, PhD, MS1; et al. Comparison of Pharmaceutical, Psychological, and Exercise Treatments for Cancer-Related Fatigue A Meta-analysis. JAMA Oncol. Published online March 2, 2017. doi:10.1001/jamaoncol.2016.6914
Osteoporosis = Huesos de Cristal

Osteoporosis = Huesos de Cristal

La osteoporosis se define como la pérdida de la densidad mineral ósea (DMO). Para poder entenderlo de manera más sencilla el hueso se vuelve más poroso y por ende más débil. Aumentando el riesgo de fractura y con ello todos los problemas asociados.

Esta patología es silenciosa e indolora y de difícil diagnóstico. Es más prevalente en el adulto mayor y en mujeres después de la menopausia. También en aquellos pacientes supervivientes de cánceres hormonales que se encuentran con terapia de deprivación hormonal (Inhibidores de la aromatasa, tamoxífeno, etc). Esto se debe en gran medida a que los estrógenos y testosterona, que son hormonas sexuales, regulan a favor el metabolismo del hueso como se puede observar en el vídeo que se encuentra al final del texto. En él se refleja muy bien el fenómeno de remodelación ósea.

Para el diagnóstico de la osteoporosis tenemos que recurrir a realizarnos una densitometría ósea a través de un DXA. Esta prueba nos dará a conocer en qué estado se encuentra el hueso comparándolo con el de una persona sana de 30 años del mismo sexo. Si nuestros valores se encuentran entren 0 y -1,5 se considerará normal. Entre -1,5 y -2,5 estaremos hablando de osteopenia, que es el paso previo a la osteoporosis. Finalmente, si la prueba señala unos valores menores o iguales a -2,5 tendremos el diagnóstico de osteoporosis.

Ahora viene la pregunta. ¿Qué hago si presento osteopenia u osteoporosis?, ¿Cuáles son las recomendaciones y que dicen las guías clínicas y profesionales del campo de la salud?. A nivel médico no vamos a entrar en materia ya que para eso están ellos, los cuales seguramente receten calcio, vitamina D y bifosfonatos. En cuanto a nosotros y lo que nos dice la ciencia destacamos el entrenamiento. Éste se ve reflejado como estrategia no farmacológica en la Sociedad Europea de Oncología Médica. En ella se destaca el papel del entrenamiento para reducir la pérdida de la DMO o aumentarla en algunos casos.

En cuanto a qué ejercicio se ha visto como el más seguro y eficaz para solventar este problema es aquel que incluya fuerza e impactos como se ha demostrado en los estudios de Winster-Stone et al. (2011). Este tipo de ejercicios son los que generan ese estrés mecánico en el hueso y favorecerán su remodelación. No otros como nadar, pasear, aquagym, deportes recreacionales en general, etc. Otro aspecto importante es la selección de ejercicios que debemos realizar. Deberíamos seleccionar aquellos ejercicios que generen ese estrés mecánico en las zonas donde está la osteoporosis, como peso muerto o prensa de piernas, los cuales generarán una mayor tensión mecánica en el cuello del fémur, trocánter, etc.  

Por último queremos destacar que el ejercicio físico es el único factor capaz de mejorar la microarquitectura del hueso. Esto quiere decir que si poseo tres columnas para sujetar el techo de una sala, éstas deben encontrarse bien distribuidas y repartiendo de forma adecuada las fuerzas. No apiladas en un rincón sin ser funcionales.

Todo esto debería ser realizado de forma progresiva por un profesional cualificado y formado que sepa ajustar las dosis de ejercicio e ir progresando para conseguir el objetivo de reducir la pérdida de DMO o mejorarla si es posible. Con ello prevenimos la fractura de ese hueso y mejoramos la supervivencia, además de calidad de vida del paciente.

REFERENCIAS:

  • R. Coleman J, J. Body  M. Aapro  P. Hadji J. Herrstedt. Bone health in cancer patients: ESMO Clinical Practice Guidelines. Ann Oncol (2014) 25 (suppl_3): iii124-iii137. DOI: https://doi.org/10.1093/annonc/mdu103
  • Winster Stone KM, Dobek J, Bennett JA, Leo MC, Naik A, Schwartz A. Strength training stops bone loss and builds muscle in postmenopausal breast cancer survivors: a randomized, controlled trial. Breast Cancer Res Treat. 2011 June;127(2):447-56. doi: 10.1007/s10549-011-1444-z