La importancia que tiene el entrenameinto en los sobrevivientes de cáncer tiene una base de evidencia sólida que sugiere que la actividad física y el ejercicio tiene beneficios significativos en la mejora de la calidad de vida y  en la supervivencia. Los nuevos avances y diferentes estudios han revelado propiedades antineoplásicas del ejercicio, reforzando la recomendación de incorporarlo en la rutina de los pacientes con cáncer. La pregunta es ¿cómo lo hacemos?

Las directrices del Colegio Americano de Medicina Deportiva y la Organización Mundial de la Salud para personas con cáncer sugieren una dosis semanal de 150 minutos de ejercicio moderado a vigoroso, enfatizando la necesidad de personalizar las prescripciones de ejercicio basadas en la condición física y la capacidad del individuo.

Por otro lado, las estrategias para integrar eficazmente el ejercicio en el cuidado de los pacientes con cáncer enfrentan grandes desafíos, incluida la variabilidad en la disposición de los profesionales de la salud para crear y llevar a cabo estos programas de actividad física, ejercicio y las barreras para la implementación de recomendaciones.

La evidencia sugiere que las recomendaciones por sí solas tienen un impacto modesto en la adhesión al ejercicio, lo que indica la necesidad de enfoques más dirigidos y recursos para fomentar la participación activa. Las directrices de organizaciones como Cancer Care y el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención Médica del Reino Unido abogan por programas de ejercicio individualizados y contextualizados que incluyen principios de cambio de comportamiento, lo que sugiere un camino hacia la integración más efectiva del ejercicio como componente adyuvante en el tratamiento y la recuperación del cáncer.

Directrices de práctica clínica:

  • Los beneficios de tipos específicos de ejercicio.
  • Recomendaciones para la evaluación previa al ejercicio
  • Seguridad de los participantes
  • Asesoramiento sobre modelos de ejecución de programas de ejercicio para pacientes durante todo el proceso de atención del cáncer.

Por lo tanto, una vía para hacer ejercicio como terapia adyuvante contra el cáncer requiere considerar los facilitadores y barreras ya descritos, y específicamente

  • Incorporación de un enfoque de equipo para enviar mensajes y derivaciones que reduzca la carga de los profesionales sanitarios primarios en la atención del cáncer (es decir, oncólogos y enfermeras de oncología);
  • Acceso local a programación dirigida para el ejercicio y la rehabilitación del cáncer; y
  • Desarrollo de habilidades de autocuidado y cambio de comportamiento o recursos para ejercicio a largo plazo o participación

Los servicios y apoyos para el ejercicio son diversos y responden a las necesidades y recursos locales. Sin embargo, la mayoría de los sobrevivientes de cáncer no conocen los recursos disponibles o no pueden acceder a ellos. 

Las directrices sobre ejercicios han arrojado luz sobre la cuestión de “qué hacer”, pero se sabe poco sobre cuál es la mejor manera de hacerlo (es decir, su implementación).  

Nosotros lo tenemos claro, por ese motivo si estás interesado en entrenar con nosotros, solo tienes que ponerte en contacto

Referencias:

Mina, D. S., Sabiston, C. M., Au, D., Fong, A. J., Capozzi, L. C., Langelier, D., … & Culos-Reed, S. N. (2018). Connecting people with cancer to physical activity and exercise programs: a pathway to create accessibility and engagement. Current Oncology25(2), 149-162.